Diferencias entre una Pizza y una Pinsa

Publicado por Leotta Bilbao en

 ¿Qué diferencias hay entre una Pizza y una Pinsa?

Suponemos que estás aquí porque no tienes clara la diferencia entre una pizza y una pinsa. Hoy en Casa Leotta nuestra misión es explicarte lo que es una pinsa y que te queden claras las diferencias que se pueden encontrar entre pizzas y pinsas.


A simple vista, podríamos pensar que la única diferencia es que la pinsa Romana es ovalada, mientras que la pizza es redonda. Pero nada más lejos de la realidad. Ambas llevan procesos de elaboración diferentes que giran en torno a los ingredientes de la masa, tiempo de maduración de esta y, por último, su cocción.

 

Pinsa romana a base tomate, mozzarella, gorgonzola, speck, boletus y perejil sobre una tabla de madera.

¿Qué es una pinsa?

¿Sabías que la palabra “pizza” comenzó a usarse en el año 997? Viene del latín medieval de la ciudad de Gaeta. 


¡PERO OJITO! Hay gente que afirma que “pizza” viene de la palabra “pinsa”; participio pasado del verbo latino pinsere, que significa pellizcar, presionar y/o aplastar. ¡Esto hace alusión a la manera en la que elaboramos la masa de nuestras pinsas!

 

Elaboración de una pinsa Romana

Aquí viene lo importante y donde debéis prestar más atención… Seguro que para algunos esto “va a sonar a chino” como se suele decir, pero diferencias entre pizzas y pinsas, “haberlas haylas”. La primera que encontramos es la harina que se utiliza.

Masa de una pinsa Romana apoyada sobre una caja de Casa Leotta. Ambas están sobre una base de harina, en donde pone "pinsa leotta"

 

Para la elaboración de la pinsa usamos un “mix” de harinas especiales que son: trigo, soja y arroz (el mayor porcentaje que se usa es el de harina de trigo). La harina de arroz la utilizamos en la fase de amasado y también para extender la masa. Y es también gracias a esta harina que conseguimos una masa muy crujiente, que es una de las características de la pinsa. Ahora bien, la duda siempre es por qué se utiliza la de soja… Pues sencillo, ¡¡por su alto valor proteico!! 


Muchos de vosotros habréis visto u oído hablar de "harina de fuerza". ¿Pero qué es exactamente una harina de fuerza y en qué se diferencia respecto a una harina "normal"? La fuerza de una harina hace referencia al porcentaje de gluten que presenta, que pese a no ser la única proteína que contiene sí es la más abundante con diferencia.

La fuerza de una harina marca y condiciona directamente todo el proceso de elaboración de cualquier producto de panificación. Para que tengáis una idea, una harina "normal" tiene entre 9 y 11 gramos de proteína por cada 100, la de fuerza tiene entre 12 y 15% de proteínas. Cuanto más fuerte es una harina, más alta será la hidratación, es decir la cantidad de agua que podremos echar en la masa y más largo será el tiempo que podrá reposar la masa.


Las pinsas de Casa Leotta tienen como mínimo, un 80% de hidratación respecto al peso de la harina. Es decir, por cada kilo de harina utilizamos 800 gramos de agua y fermentan/maduran entre 48 y 72 horas, a diferencia de una pizza tradicional que fermenta 4/6 horas. Increíble diferencia, ¿verdad? El resultado final de este proceso es una masa crujiente e increíblemente más ligera y digestiva que una pizza tradicional.

 

Pinsa Romana sobre una tabla de madera. La pinsa está hecha a base de Jamón York, champiñones, tomate y rúcula.

Proceso de elaboración de una pinsa Romana  

Otra característica que diferencia la pinsa de una pizza tradicional es la cocción. La alta hidratación hace que nuestra pinsa necesite doble cocción; primero se extiende la bola, se hornea entre minuto y minuto y medio, pero ojito ¡solo con un poco de aceite de oliva encima para eliminar la humedad en exceso! Después se saca, se deja enfriar la masa y luego se vuelve cuando está fría.

Para terminar, se sigue cocinando, se echan los ingredientes al gusto y se acaba cocinando con una segunda horneada, esto hace que la masa esté perfectamente crujiente. ¿Te ha entrado el hambre? Seguro que sí… (como a nosotros jjj).

Pinsa hecha a base de crema de calabaza, tomate seco, mozzarella, gorgonzola y panacea arrotolata.

 

Por otro lado, otra de las ventajas de nuestras pinsas es que la pinsa se regenera perfectamente una vez esté hecha, como ningún otro tipo de pizza. Más fácil explicado; puedes coger una pinsa del día de ayer, la calientas en el horno y, ¡VOILÁ! no encuentras diferencias, es perfecta y parece que esté fresca como si la acabaras de sacar del horno por primera vez. Esto se debe a la cantidad de agua que tiene nuestra masa. 


Un poco de historia sobre qué diferencias hay entre una pizza y una pinsa 

Resulta que la pizza italiana supone el antecedente histórico a lo que hoy llamamos pinsa. Compartiendo su origen con la “pide” turca y la “pitta” griega, perteneciendo los 3 a la familia de los panes planos que se extiende por todo el mediterráneo.


Las primeras referencias que tenemos de la pizza, datan del siglo XVIII, aunque al no ser más que un trozo de masa horneada con variados ingredientes encima, no podemos especificar 100% su origen concreto, ya que esta receta resulta muy habitual.



Lo que sí podemos especificar es el origen de la pinsa, que no es otra cosa que una adaptación contemporánea de la pizza, haciendo que su masa sea mucho más saludable, proteica, digestiva y sabrosa.



Debido a que la masa de la pinsa lleva soja y teniendo en cuenta que ésta no llegó a Europa hasta el siglo XX… No cabe duda que la pinsa es una receta moderna. Además, sabiendo que esta novedosa receta se popularizó en ciudades como New York y Roma, podemos afirmar que no se trata de ninguna tontería, ya que estas dos ciudades cuentan con una centenaria cultura en torno a la elaboración de pizza.

 

Una pinsa Romana dentro de una caja de Casa Leotta. Está sobre un mantel de cuadros verde y blanco y junto a una cerveza y un Ukelele azul.
Pinsa Romana dentro de una caja de Casa Leotta sobre un mantel de cuadros verde y blanco. Alrededor se puede ver una cerveza y un Ukelele de color azul.







 








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